El Proyecto de Ley de la Homosexualización en Chile

De esta manera comienza el proyecto de ley de identidad de género:

“Se entenderá por identidad de género la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente respecto de sí misma, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento.”


En cualquier época esto hubiese sido una insensatez. De hecho, se podría dudar de la inteligencia de la persona que redactó por primera vez este artículo, en donde se niega un hecho real y objetivo como lo es el sexo, e intenta consagrar como ley una “vivencia interna” de una persona. Esto es prevaricar. Pervertir el derecho mediante el uso de fantasías lingüísticas con el único fin de hacer desaparecer lo que es evidente y sensato.

De esta manera, insensata, se puede aceptar cualquier tipo de vivencias, como esta: «yo me siento respecto de mi mismo como un pederasta y está en mi naturaleza depravada serlo; por lo tanto la sociedad debe respetar mi condición de género».

La ley persigue también que los niños, quienes no tienen todavía su criterio formado, puedan definirse ellos mismos si tienen esta vivencia interna y, en contra de lo mucho que pueden hacer los padres al respecto. Si es menor de 14 años podrá entrar en juicio con sus padres para que le permitan el cambio de género.

Si es mayor de 14 años no es necesario que concurran los padres sino que dice:

«Las personas que hayan cumplido catorce años y no hayan alcanzado la mayoría de edad, podrán efectuar la solicitud a que se refiere esta ley de manera personal ante el tribunal con competencia en materias de familia de su domicilio, acompañando todos los antecedentes que considere pertinentes para fundar su solicitud.»

«En caso de concurrir sin su padre, madre, representante legal o quien tenga legalmente su cuidado personal, el juez nombrará un defensor conforme al sistema de protección de menores que exista al momento de la solicitud.»

Este párrafo violenta el derecho de los padres respecto de la educación de los hijos consagrados en la constitución. Sin embargo, a nuestros políticos parece no interesarles en absoluto el respeto a las leyes.

En ninguna parte la ley contempla el hecho de que un niño puede estar pasando por un momento transitorio de su definición. Esto es muy grave. Pues, cualquiera puede inducirlo a cometer actos que pueden romper con la futura felicidad del niño (como ya se escuchan de aquellos muchos que han cambiado de sexo).

Otra aberración es el que guarda relación con que aquellos que opten por cambiarse de “sexo” legalmente, podrán hacerlo una sola vez más. Así que, si por algún motivo, la persona se arrepiente de su decisión, no podrá hacerlo con la misma libertad que cuando tomó esa equivocada decisión.

Un llamado por tanto a los padres: si ustedes piensan que a un niño se le permita, sin concurso de los padres, cambiar su sexo legal, es que no entienden el daño que les están causando a sus hijos o no les importa. Hay muchos testimonios de personas que han creído que esta es la solución y viven vidas miserables por causa de esta decisión. Estas personas dicen que si hubiesen tenido una consejería psicológica o pastoral adecuada no la habrían tomado.

Padres todos, debemos oponernos con fuerza a estos proyectos de leyes enfermizos.