La Política Progresista (o del Resentimiento)

La Política Progresista se basa en el resentimiento: incrementarlo si ya existe; crearlo si no lo hay. Por defectuosa que nos pueda parecer el discurso de la derecha, no es justa la pretensión de equipararla con la izquierda en algún sentido, ni de minimizar o negar las diferencias.

En el siglo XX, nuestros países fueron arruinados por el marxismo clásico o económico: estatismo, intervencionismo generalizado, inflación, y astronómicos impuestos para mantener al Estado gigante. Y para justificarlo, se impulsó el odio de “proletarios contra burgueses”, pobres contra ricos, y de las naciones contra el “imperialismo” (la lucha de clases).

El Marxismo Cultural es la transposición de la técnica de la «promoción del resentimiento y del conflicto sistemático» en la sociedad «burguesa» que antes se usaba para subvertir la economía, en otras áreas de la sociedad: la familia, la ética, el derecho, la lógica, y finalmente la cultura entera. El propósito del marxismo cultural es crear un pensamiento único en la sociedad, en la cual las personas no distingan sus propios pensamientos, de este pensamiento único.

A este resultado se le denomina «crear pensamiento hegemónico».

Lo verdaderamente peligroso del pensamiento hegemónico es que, incluso dentro de la derecha, no se percibe como ha sido infiltrada en sus bases de pensamiento por este tipo de ideas, de tal manera que se ha creado un paradigma difícil de quebrar y en el cual la sociedad entera considera valioso ideas «progres» que fueron, son y serán incompatibles con el punto de vista libertario y republicano. En este pensamiento hegemónico se confunde ideologías con conocimiento verdadero, haciendo propias ideas que no corresponden a una sociedad libertaria.

Este “segundo marxismo” florece entre personas alienadas de la sociedad, normalmente no escuchadas en sus pretensiones y en un clima saturado de proyectos personales frustrados, por la pobreza, por la discriminación, por la incomprensión y demás calamidades resultantes de una sociedad exitista que no los considera.

La frustración se convierte en resentimiento, y a los resentidos, las izquierdas les apuntan, haciéndolos aparecer como oprimidos,  ahora frente a una gran variedad de “culpables opresores” y enemigos declarados: los capitalistas, los varones, los blancos, los “homofóbicos”, los religiosos, los fanáticos, los científicos que no saben nada, los educados universitarios simplones,  los xenofobos, etc.

Una lista de los tópicos, temas y rasgos característicos del marxismo cultural, puede verse en publicaciones alternativas, a veces cristianas y conservadoras; e incluye los siguientes, a lo menos:

(1) Muy acendrada y agresiva mentalidad anti capitalista, aunque a los jefes del progresismo les encanta disfrutar de todos los lujos, a costa de los impuestos de la nación.
 
(2) Hedonismo: objetivo y meta es ocio, diversión y placer sin frenos ni límites, sin responsabilidad, sin compromiso.
 
(3) Feminismo: victimización de las mujeres y criminalización de los varones, así como antes se victimizó al “proletario”, y se criminalizó al “empresario burgués y explotador”, ahora los opresores son los hombres y se victimiza a las «mujeres». Denigración del “hétero-patriarcado” y de lo masculino, y consecuente desempoderamiento del varón. Leyes que promulgan castigos superiores a los hombres que a las mujeres por delitos similares, leyes de cuoteo en las organizaciones sociales, exigencia menor si se trata de mujeres, y un sin fin de leyes discriminatorias y en contra del hombre. Las conciencias están tan dormidas que los hombres aceptan estas imposiciones sin siquiera cuestionarlas. 




Ideas Progresistas - Ideología de Género

(4) Apoyo activo al homosexualismo, y a otras “formas alternativas de sexualidad”, para imponer una nueva Santa Inquisición “políticamente correcta” del trato de unas minorías escasas. Hipersexualismo homosexual que pretende ser enseñado en niños preescolares mediante el aparato estatal. Búsqueda de bajar la edad de consentimiento sexual para que se acepte la pedofilia como natural. Introducción de leyes que anteponen unos pretendidos derechos del niño a los derechos de los padres, colocando al Estado como mediador y Juez de la relación «patriarcal» asumiendo que el Estado ama más a los hijos que los padres. Exaltación de las minorías no representativas por sobre y en desmedro  la mayoría.
 
(5) Elogio de la “diversidad”, promoción de la “igualdad”, pero a la vez “reducción de las desigualdades”; sin embargo es un raro y extraño culto a la diversidad, porque implica la negación de las diferencias reales entre individuos, vistas como “ventajas injustas” que deben suprimirse. El estado define lo que es igualdad e implanta el concepto de “discriminación positiva”.
 
(6) Adhesión al movimiento de la “autoestima”, que se traduce en narcisismo, hipersensibilidad a la crítica, pensamiento “positivo” (desiderativo), creencia en “derechos” inmerecidos, y rechazo a toda opinión contraria.
 
(7) Odio al “consumismo” y a la gran empresa capitalista moderna, por lo general de tipo multinacional; pero a la vez, teniendo en cuenta que los marxistas culturales son ávidos consumidores de productos de consumo. Relativa tolerancia a las “pequeñas empresas” (y a los “emprendedores”), con tal de que sigan pequeñas y no puedan crecer.
 
(8) Oposición a todas las religiones institucionalizadas, muy en especial al cristianismo (excepto al “cristianismo” de izquierdas); y apoyo a toda forma de “espiritualidad”, en especial las de inspiración hinduísta y oriental (“Nueva Era”). 
 
(9) Animalismo, o anti-especismo: con pretextos “ecológicos” y de “defensa del medio ambiente”, victimización de animales (y plantas); criminalización del ser humano, y de la civilización industrial.
 
(10) Anarquismo, antimilitarismo y pacifismo; reto a los policías, jueces, y a toda autoridad, ley o institución como represiva. Pero se apegan a “sus leyes totalitarias” cuando ellos la han dictado. Menosprecio de la actividad de la policía en la contención de desordenes. Acusación indiscriminada de faltar a los DDHH independiente del procedimiento policial o del trabajo profesional.
 
(11) Antifascismo, y anti-nacionalismo. “Fascismo” es todo lo que les disgusta y que definen contrario a sus ideas.
 
Caballo de Troya del Progresista
(12) Racismo anti-blanco: victimización de los no blancos, y criminalización de los blancos. Indigenismo raro, porque llenan de loas a los “pueblos originarios”, pero a la misma vez promueven las migraciones indiscriminadas, como método para desarraigar a la gente de sus hogares y países.
 
(13) Relativismo cognitivo y ético; combinado con exaltación de las emociones y sentimientos subjetivos, por encima de la razón objetiva (“Postmodernismo”). Leyes sustentadas en el «sentimiento interno» por sobre la biología o cualquier observación lógica. Una ética “buenista” sensiblera y romanticona. Negación de valores universales que no sean los suyos. Exaltación de una “libertad” sin orden, verdad, ni justicia, que es libertinaje.
 
(14) Pensamiento único, imposición forzada de sus creencias y sus “valores”, suplantando a otros sistemas de valores. Espíritu inquisitivo y persecutorio. Creación de Leyes Mordazas.
 
(15) Promoción de todo “arte no convencional”; como medio de propaganda subversiva.
 
(16) Firme creencia en “la acción”: el fin justifica cualquier medio. Inmediatismo y cortoplacismo.
 
(17) “Deconstrucción” de la lengua, la historia, la filosofía, la cultura, el derecho, hasta de la ciencia, y pretensión de “releerlas” (y “reescribirlas” todas por completo), en función de sus objetivos. Incluso los simples hechos biológicos son denunciados como “construcciones sociales”.
 
(18) Identificación de cambio con progreso: el cambio se identifica con mejoramiento. Duro combate a “la derecha”, a los “Neo-liberales”, los “fachos”, y al “conservadurismo retrógrado” de los “religiosos fundamentalistas”; o sea a todo lo que se atreva a oponerse al marxismo cultural y al “progresismo”. Se recurre a la difamación del contrario, intimidación y chantaje, en vez de discusión honesta.
 
(19) Uso selectivo de los tribunales de justicia, de la prensa y del espectáculo para avanzar sus agendas destructivas, además de la enseñanza controlada por el Estado, e intromisión del Estado en los púlpitos. Estado interfiriendo en la separación de Iglesia-Estado, pero no aceptando críticas de esta última.
 
(20) Fuerte impulso a un Gobierno Único Mundial para decretar su Pensamiento Único.
 
(21) Promoción de Leyes Mordaza, con multas y cárcel, contra quienes se oponen a sus leyes o discursos, incluso cuando se opina en contra de sus pseudo construcciones sociales. Promoción de un Estado Totalitario con derecho a decidir lo que es «bueno» o «malo» para la sociedad.

 

De esta manera el progresismo se va tomando la mente de las personas, posicionando sus ideas que no requieren análisis y que se creen sin ninguna base lógica, ni menos científicas. Altamente dependientes solamente de sus propias conjeturas no demostradas.

 

Las anteriores estrategias se usan una y otra vez para descalificar a quien se opone a este tren hegemónico.

 

Basado en un artículo original de «Alberto Mansueti»
Editado y ampliado por Marco Guerra
Director Ejecutivo
Fundación Desarrolla

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